La República Democrática del Congo es uno de los países más grandes de África y  con más recursos naturales del continente pero, a pesar de ello, aparece en las listas de países más pobres y peligrosos del mundo. Esta situación se ha ido agravando cada vez más desde la independencia de Bélgica, años de conflictos han causado una de las peores crisis humanitarias.

Desde el año 2015 la Fundación Esperanza Pertusa colabora con los programas en El Congo de la ONG Coopera de la mano de Lorena Aguirre, directora de Coopera Congo. Durante todos estos años Lorena ha llevado a cabo proyectos de ayuda y apoyo a niñas y mujeres en un país que, según ella misma afirma, “es de los peores territorios del mundo para nacer mujer”.

Lorena trabaja desde el año 2006 en la provincia de Kivu Sur, una de las zonas más afectadas por las enfermedades, los conflictos armados y la corrupción con el objetivo de mejorar la situación de sus habitantes y el entorno.

En Kavumu, una de las comunidades que se benefician de estos proyectos, han sufrido durante los últimos años una de las oleadas de violaciones más brutales que se recuerdan en el país. Desde el año 2013 los ataques a niñas de 10 años crecían sin control, hasta que en 2014 comenzaron los rumores de que un grupo de hombres se llevaba a las niñas para realizar rituales de magia que los protegerían en los conflictos armados.

En 2016 un tribunal militar del Congo acusó al parlamentario de Kivu Sur Frederic Batumike y a su grupo de rebeldes de ser los autores de las violaciones sistemáticas a niñas en los alrededores de Kavumu. Los juicios  comenzaron al año siguiente y en todos ellos este grupo de 70 hombres fueron encontrados culpables.

Lorena Aguirre creó el Programa de Atención a Niñas y Mujeres Víctimas de la Violencia Sexual en Kivu Sur dentro del  Programa de Apoyo Psicosocial. Para ella, “lo más importante es que las niñas y sus familias consigan gozar de una buena salud mental, si no, ningún programa de ayuda será efectivo”, por ello las escolarizaron en las escuelas locales a cambio de la rehabilitación de los centros, para así evitar que sean estigmatizadas y se les aparte de sus círculos sociales.

Para lograr una mejora real de la salud mental de estas niñas, Lorena está desarrollando nuevas estrategias de terapia a largo plazo para las niñas y sus madres y desde la Fundación Esperanza Pertusa hemos querido apoyar este nuevo proyecto. Estas terapias están centradas en la importancia de la salud mental y en que las niñas consigan gestionar sus emociones por sí mismas.

La terapia que pondrá en práctica Lorena, llamada Traume Release Exercise, tiene como objetivo liberar de estrés a las personas que han sufrido traumas. Este ejercicio se basa en el temblor del cuerpo, que provoca la relajación de los músculos y consigue que, poco a poco, el estrés acumulado desaparezca. En estas terapias grupales se reunirá a madres e hijas para que juntas comiencen a superar el trauma. Esta terapia ayuda a conectar con los instintos de supervivencia a situaciones extremas “el temblor es una respuesta natural de los mamíferos, los humanos vetamos el temblor porque nos han enseñado que es de gallinas”, explica Lorena. Esta terapia a largo plazo les será útil en posibles ocasiones futuras ya que, según cuenta, “las personas que tiemblan cuando sienten miedo se recuperan antes de las situaciones traumáticas”.

Con este proyecto contribuimos al Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 con el cual se pretende conseguir que todo el mundo pueda acceder a terapias sanitarias y psicológicas seguras y asequibles y al Objetivo Desarrollo Sostenible 5, lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas