ENGLISH VERSION

SOBRE EL CONCURSO

La Fundación Esperanza Pertusa convoca la 2ª Edición del “Premio Internacional de Fotografía Esperanza Pertusa”, tras una edición inicial en la que participaron más de 60 artistas de todo el mundo, presentando 182 fotografías sobre pobreza y exclusión social que con un enfoque directo al corazón.

El objetivo de este Premio es reconocer y difundir la obra de artistas, profesionales o amateurs, que inspiran una transformación social positiva, al abordar en sus proyectos la situación de pobreza y exclusión social que viven millones de seres humanos en el mundo.

Conocer la realidad es el primer paso para tomar conciencia y ejecutar acciones, por pequeñas que sean, que conduzcan a una transformación. Este Concurso de Fotografía quiere premiar e incentivar a autores que nos aproximan a esta realidad, atrapando con el poder de la mirada a quien observa, incitándole a conocer más de aquello que nos habla; invitándole, en última instancia, a ser parte de esa fuerza de transformación social que invocamos.

Pero este Premio también quiere reconocer la capacidad de la fotografía para desvelar la belleza que irradia todo ser humano, cualquiera que sea su circunstancia.

Pobreza y belleza: solo la potencia del Arte puede deshacer este aparente antagonismo, fruto de nuestra ignorancia o de nuestros múltiples prejuicios.

Esperanza Navarro-Pertusa
Patrona de la Fundación Esperanza Pertusa

Primer Premio en la I Edición del Premio de Fotografía Esperanza Pertusa

«Las Habitantes»

Fotógrafa: Ana Palacios

«Habitar”: Vivir habitualmente una persona en una zona o lugar determinados.

Las Habitantes es un viaje vital simultáneo de ellas en diferentes puntos del mundo: Colombia, India, Madagascar… El planeta interpretado como espacio único y sin fronteras, una casa común para todas las personas.

Protagonistas que invitan a la mirada de la autora a bucear en su intimidad, que dibuja con sus fotografías una travesía de historias de un desarrollo colectivo en femenino.

Todas ellas navegan su presente contracorriente. Se enfrentan al doble desafío, el de ser niñas y el de ser mujeres, en países donde los derechos de la mujer son cuestionados con demasiada frecuencia.

Las imágenes caminan por el mapa, personal y universal, que traza cada una de ellas hacia la vida adulta: momentos de introspección, educación, juego, pertenencia a la comunidad, ilusiones… Niñas que dejan de ser anónimas para mirarnos e interpelar a la reflexión a quienes las observamos.

Las Habitantes se asoma a las ventanas de realidades complejas dejando la puerta abierta hacia un futuro donde las mujeres, sin importar su punto de partida, tienen cada vez más fuerza y protagonismo, que luchan por habitar su merecido lugar en la sociedad y en el planeta.

** Las Habitantes es un proyecto fotográfico que recorre 10 años de trabajo fotografiando a niñas en contextos de subdesarrollo en tres continentes documentando su lucha diaria por ocupar su lugar en el mundo bajo el paraguas de proyectos de distintas ONG que promueven los derechos de las niñas.

Primer Premio en la II Edición del Premio de Fotografía Esperanza Pertusa

«Shred the patriarchy»

Fotógrafa: Chantal Pinzi

El proyecto Shred the Patriarchy se centra en las historias de algunas mujeres marroquíes que practican el skateboarding a pesar de las duras repercusiones sociales y familiares que se ven obligadas a sufrir por esta elección aún no aceptada dentro de la sociedad marroquí.

La reputación internacional de Marruecos como país reformista y progresista sigue siendo contradictoria cuando se trata de las mujeres, que siguen enfrentándose a importantes obstáculos. Su participación social, económica y política, así como en el ámbito deportivo, sigue siendo minimizada o negada por completo.

El skateboarding no es una excepción. Si eres mujer no deberías practicarlo.

Me ha parecido muy importante descubrir las voces de esas pocas mujeres que han decidido romper las reglas no dichas y hacer skate a pesar de los juicios y castigos que reciben por su espíritu rebelde transformando el skate en una forma de resistencia al patriarcado.

Ya no pueden aceptar ser lo que la sociedad quiere que sean las mujeres: criaturas de debilidad.

Podría documentar cómo la subcultura del skate puede ser una herramienta para promover el empoderamiento y la inclusión social, especialmente para las chicas que tienen tan pocas oportunidades de expresarse y comunicarse libremente.

Muchas de estas mujeres se criaron con padres conservadores. Lo más importante era convertirse en una buena musulmana, lo demás no era importante.
Sus sueños y sus voluntades, en particular la del patinaje, han sido oprimidos por un sistema que no comprende los beneficios y la importancia de esos valores como la aceptación, la empatía y la unidad compartida dentro de la comunidad del patinaje

En un skatepark, las niñas pueden jugar con seguridad a pleno pulmón y los niños de diferentes orígenes pueden jugar juntos creando lazos que trascienden las diferencias de color, religión y origen social.

Pero los estereotipos que han hecho del skateboarding un dominio de género obligan a estas mujeres a hacer una elección radical entre sus tradiciones y la subcultura que las obliga a abandonar los muros de sus hogares para vivir la vida que han elegido. Las mujeres que conocí y sus historias son valientes ejemplos de cómo un objeto aparentemente sencillo, un trozo de madera con ruedas, les permite realizar y confirmar sus identidades al darles la capacidad de levantarse cada vez que se caen en la vida al igual que cuando se caen de un monopatín.