Desde el momento en el que salen de sus casas, los niños refugiados deben dejar atrás juegos, amigos y sueños, pero también pierden algo muy importante, una herramienta indispensable para lograr que esos sueños se hagan realidad: la educación. Desde el momento en el que salen de sus ciudades, comienzan un periodo de cambios constantes y esa falta de asentamiento les impide gozar de una enseñanza de calidad.

Se calcula que más de la mitad de los refugiados en el mundo son niños y niñas que pierden la escolarización al huir de sus países. Estos niños y niñas tienen 5 veces más probabilidades de no recibir educación durante su vida que el resto de menores.

La Agencia de la ONU para los Refugiados ofrece ayuda humanitaria y apoyo a refugiados y solicitantes de asilo. ACNUR ayuda a que estas personas obtengan asistencia completa y amparo en los países de acogida. Desde la Agencia buscan soluciones que a largo plazo permitan a los refugiados volver a su país o, en el caso de que los conflictos de los que huyen no hayan finalizado, intentan lograr una integración completa en el país de acogida o conseguir un reasentamiento en terceros países.

Desde la Fundación Esperanza Pertusa hemos querido sumarnos a los esfuerzos de ACNUR para mejorar el acceso a la educación de millones de niños y niñas refugiados. Esta alianza viene a consolidar el trabajo que la Fundación lleva realizando desde hace dos años con la causa de los refugiados. Hemos apoyado diversos proyectos en Grecia, Turquia, Iraq para mejorar las condiciones de miles de personas que han tenido que huir de sus hogares a causa de la guerra. Además con el programa Women4Change continuamos trabajando con mujeres refugiadas en Líbano para mejorar su empoderamiento económico.

Educa a un niño

Con el programa “Educa a un Niño” ACNUR intenta corregir las deficiencias de los servicios educativos de 12 países. El objetivo final de este proyecto se aumentar la capacidad, al calidad, el equipamiento y la formación del profesorado de escuelas a las que acuden menores refugiados.

Asegurar el acceso a la educación de estos niños evita que se vuelvan aún más vulnerables y se conviertan en víctimas de mafias o de explotación laboral. En el caso de las niñas, se enfrentan a peligros adicionales tales como el matrimonio infantil o la explotación sexual.

Gracias a nuestra aportación ACNUR puede proporcionar libros de textos, transporte escolar y uniformes para 20 niños y niñas refugiados.

ACNUR propone un reto, conseguir que para el final de 2018 1,2 millones de niños y niñas de todo el mundo logren acceder a la educación primaria. Por cada 20€ donados a este programa, la Agencia escolariza por primera vez a un niño o niña refugiado.

 

 

Con este proyecto estamos contribuyendo al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 con el cual se pretende garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje continua para todos.